Raising Stoics
Guía para madres y padres

Rueda de las emociones para niños: imprimible gratis (4 a 7 años)

Esta rueda de las emociones está hecha para niños pequeños, no para adultos. La rueda clásica tiene más de setenta palabras: demasiadas para un niño de cinco años. La nuestra tiene seis emociones básicas con caritas, doce palabras más exactas alrededor y una versión para colorear con una ruleta que pueden armar juntos.

Rueda de las emociones para niños para imprimir: seis emociones básicas con caritas en el centro y doce palabras más exactas alrededor
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Rueda de las emociones para imprimir (2 páginas)

Página 1: la rueda a color, con la frase "Ahora siento… porque…" y una escala de "¿qué tan grande es?". Página 2: la misma rueda para colorear, una flecha para recortar y hacer la ruleta, y cuatro consejos para los adultos. Tamaño carta; también se imprime bien en A4.

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¿Qué es la rueda de las emociones?

La rueda de las emociones es un círculo de palabras organizadas en anillos: unas pocas emociones amplias en el centro y otras más específicas hacia afuera. Empiezas por el centro —"siento enojo"— y te mueves hacia afuera para encontrar la palabra exacta: "en realidad, siento frustración".

La versión más conocida la publicó la terapeuta Gloria Willcox en 1982 con el nombre de The Feeling Wheel, para ayudar a los adultos a poner en palabras lo que sentían. Tiene seis emociones centrales y decenas de palabras más específicas. Otra idea, un poco anterior, es la rueda de las emociones del psicólogo Robert Plutchik, de 1980, que ordena ocho emociones básicas según su intensidad; es más una teoría que una herramienta.

Lo que ambas hacen bien es mostrar que las emociones vienen en familias. La frustración y los celos son parientes del enojo; la preocupación y los nervios son parientes del miedo. Para un niño, descubrir que eso tan grande y confuso que siente tiene nombre —y familia— ya es un alivio.

¿Qué son las emociones para niños?

Para un niño, una emoción es lo que pasa por dentro cuando algo le importa: el calor en la cara cuando le quitan un juguete, el nudo en la panza antes de entrar a una fiesta, las ganas de brincar cuando llega la abuela.

Una forma sencilla de explicarlo a un niño de cuatro o cinco años: "Las emociones son como el clima de adentro. A veces hay sol, a veces nubes, a veces tormenta. El clima cambia, y las emociones también". Esta idea les ayuda a entender dos cosas importantes: que todas las emociones son normales y que ninguna dura para siempre.

Los niños pequeños sienten las emociones sobre todo en el cuerpo, antes de tener palabras para ellas. Por eso ayuda tanto nombrarlas en voz alta, en el momento: "Tienes los puños apretados. Creo que sientes mucho enojo". Con el tiempo, el niño aprende a reconocer esas señales él mismo, y eso es el primer paso para poder manejarlas.

¿Cuáles son las emociones básicas?

Muchos investigadores hablan de seis emociones básicas que se reconocen en las caras de personas de culturas muy distintas: alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa y asco. La lista más conocida viene del trabajo del psicólogo Paul Ekman desde los años setenta, aunque hoy se discute si son exactamente seis y qué tan universales son.

En nuestra rueda para niños usamos cinco de ellas y cambiamos el asco por la calma. No porque el asco no importe —los niños lo sienten, y mucho, frente a ciertas comidas—, sino porque los niños también necesitan un nombre para la emoción a la que quieren llegar, no solo para las que los atrapan. "Calma" le da a la rueda un lugar de destino.

Así, las seis emociones del centro son: alegría, sorpresa, enojo, miedo, tristeza y calma. Son palabras que un niño de cuatro años ya usa o entiende, y cada una tiene una carita para que pueda señalarla aunque todavía no sepa leer.

Por qué una rueda de las emociones para niños tiene que ser más sencilla

La rueda de las emociones para adultos es una herramienta excelente para adolescentes o para la terapia. Para un niño de cuatro a siete años, suele ser un cartel decorativo más.

Los niños pequeños todavía no leen la mayoría de las palabras, y aunque se las lean en voz alta, setenta opciones son demasiadas. La investigación sobre el conocimiento emocional muestra que los niños construyen su vocabulario de emociones poco a poco: primero alegría, tristeza, enojo y miedo; después, en los primeros años de escuela, palabras más precisas como frustración, decepción u orgullo.

Por eso una rueda para niños debería cumplir tres cosas. Usar caritas o dibujos en las emociones centrales, para que un niño que no lee pueda señalar. Tener un anillo exterior pequeño: dos palabras por emoción bastan para empezar. Y elegir las palabras que de verdad aparecen a esta edad: frustración, decepción, preocupación, celos y orgullo salen en la semana de un niño de cinco años mucho más que "apatía" o "inseguridad".

Así está hecha nuestra rueda: seis emociones con caritas, doce palabras alrededor y nada más que distraiga.

Cómo usar la rueda de las emociones con niños

La rueda funciona mejor como un hábito breve de todos los días que como una herramienta para emergencias.

Pégala en un lugar por donde pasen a diario: el refrigerador, la puerta del cuarto, junto a la entrada. En el mismo momento de cada día —al volver de la escuela, en la comida, antes de dormir— hagan un chequeo de treinta segundos.

Tú primero. Señala tu propia emoción y di una frase: "Siento un poco de preocupación porque el abuelo está enfermo". Los niños aprenden las palabras de las emociones sobre todo escuchando a los adultos usarlas sobre sí mismos.

Después, invita sin interrogar: "¿Dónde estás tú en la rueda ahorita?". Si señala el centro, es suficiente. Si lo ves con ganas, pregunta: "¿Es más como frustración o más como celos?".

Pregunta "¿qué tan grande es?". Un poco de enojo y muchísimo enojo necesitan ayuda distinta; los círculos del imprimible sirven para mostrarlo.

Termina con el "porque", si quiere. "Ahora siento ___ porque ___" convierte una emoción en algo de lo que se puede hablar.

Que sea corto y ligero. La meta no es un informe: es que todas las emociones se vuelvan lo bastante normales como para poder nombrarlas.

Juegos con la ruleta de las emociones

Cuando la rueda ya es conocida, unos cuantos juegos la convierten en algo más que un cartel.

Gira y cuenta. Giren la flecha de la versión para colorear. Quien gira cuenta una vez en que sintió esa emoción. Los adultos también juegan.

Mímica de emociones. Una persona elige una palabra de la rueda y la actúa con la cara y el cuerpo; los demás la señalan en la rueda. Entrena a leer las caras de los demás y casi siempre termina en carcajadas.

El personaje del cuento. Al leer un libro ilustrado, hagan una pausa y pregunten: "¿Dónde está el osito en la rueda ahorita?". Hablar de las emociones de un personaje es más fácil que hablar de las propias.

Colorea tus emociones. En la rueda en blanco, deja que tu hijo elija un color para cada emoción y platiquen sobre sus elecciones: ¿por qué el miedo es morado? No hay respuestas equivocadas.

La emoción de la semana. Elijan una palabra del anillo exterior cada semana —frustración, orgullo, decepción— y traten de encontrarla en la vida real, en ustedes y en los demás. Al final del trimestre, esas doce palabras serán parte del vocabulario de la familia.

Por qué elegimos estas palabras

Las doce palabras del anillo exterior se eligieron porque aparecen todo el tiempo entre los cuatro y los siete años.

Entusiasmo y orgullo van junto a la alegría. Asombro y confusión, junto a la sorpresa. Frustración y celos pertenecen al enojo: la frustración está detrás de buena parte de los berrinches de los cinco años. Preocupación y nervios pertenecen al miedo. Decepción y soledad, a la tristeza; la decepción es la emoción que hay detrás de muchos "¡no es justo!". Seguridad y relajación, a la calma.

Usamos sustantivos —alegría, enojo, miedo— en lugar de adjetivos como "enojado" o "enojada", para que la misma rueda sirva igual para niñas y niños.

Si tu hijo usa una palabra que no está en la rueda —coraje, berrinche, aburrimiento, pena—, escríbela. Una rueda con sus propias palabras es mejor que la nuestra.

Cómo hacer una rueda de las emociones en casa

Si prefieren hacer la suya, toma unos veinte minutos y un plato de cartón.

Dibujen dos círculos en el plato —uno pequeño en el centro y un anillo más grande alrededor— y divídanlo en seis rebanadas, como una pizza. En cada rebanada del centro, tu hijo dibuja una carita para una emoción: alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa, calma. Escriban la palabra debajo.

Para el anillo exterior, pregúntale: "¿Qué otra palabra hay para cuando sientes enojo, como cuando se te cae la torre?". Anota lo que diga, aunque no sea una palabra "oficial". Coraje, berrinche y rabia cuentan. Agrega una o dos tuyas si se queda en blanco.

Que coloree cada familia de un color. Luego recorten una flecha de cartulina y fíjenla en el centro con un broche de mariposa: ya tienen su ruleta de las emociones.

Una rueda hecha en casa tiene una gran ventaja sobre cualquier imprimible: las palabras son suyas. Los niños usan las herramientas que ayudaron a hacer. Y la plática mientras la hacen —"¿cuándo fue la última vez que te sorprendiste?"— muchas veces vale más que la rueda misma.

La rueda de las emociones en el salón de clases

La rueda encaja muy bien en el círculo de la mañana del preescolar.

Pongan una copia grande en la pared, a la altura de los ojos de los niños. Al empezar el día, cada niño señala dónde está, o coloca una pinza de ropa con su nombre en la rueda. La maestra nombra lo que ve sin pedirle a cada uno que explique: "Hoy veo muchas caritas con sueño y muchas con entusiasmo".

Úsenla con los cuentos. Al leer en grupo, hagan una pausa y pregunten dónde está el personaje en la rueda.

Úsenla después de los conflictos. Cuando dos niños se pelearon, la rueda ayuda a que cada uno diga lo que sintió, una vez que todos están tranquilos: "Sentí frustración porque agarraste los bloques".

Guarden una copia pequeña en el rincón de la calma, para que el niño que va ahí pueda señalar la emoción que lo llevó.

Y manden una a casa. Cuando las familias usan las mismas palabras que el salón, los niños practican el doble.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones son señales que nos dicen que algo importa. El miedo nos avisa de un peligro, el enojo de que algo nos parece injusto, la tristeza de que perdimos algo valioso y la alegría de que algo nos hace bien. Para un niño, aprender que las emociones sirven para algo —que no son "malas"— es el primer paso para aprender a manejarlas.

¿Cuántas emociones existen?

Depende de a quién le preguntes. Muchos investigadores hablan de seis emociones básicas: alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa y asco. Pero las personas sienten muchas más combinaciones y matices, y la rueda clásica para adultos tiene más de setenta palabras. Para niños de 4 a 7 años, empezar con seis emociones y doce palabras más es suficiente.

¿A partir de qué edad se puede usar la rueda de las emociones?

Una rueda sencilla, con caritas y pocas palabras, funciona bien desde los cuatro hasta los siete años. Para niños más pequeños es mejor una tabla con cuatro o cinco caritas. A partir de los ocho años, los niños pueden usar una rueda con más palabras, y los adolescentes y adultos suelen usar la rueda clásica completa.

¿La rueda de las emociones ayuda con los berrinches?

De forma indirecta. En medio de un berrinche, el niño no puede usar la rueda: quédate cerca y nombra la emoción en pocas palabras. La rueda ayuda antes y después: la práctica diaria le da palabras como frustración o decepción, y un niño que puede decir "siento frustración" tiene una alternativa a aventar cosas. Con los meses, eso suele hacer los berrinches más cortos.

¿Hay una rueda de las emociones para imprimir gratis?

Sí: la rueda de las emociones de esta página se puede imprimir y compartir gratis para uso en casa o en el salón. La página uno es la rueda a color con seis emociones básicas, doce palabras más exactas y una escala de "¿qué tan grande es?". La página dos es la versión para colorear, con una flecha para recortar y consejos para los adultos.

Nombrar el "clima de adentro" es la lección 5 del curso Raising Stoics, el primer paso antes de aprender a calmarse. Por ahora el curso está en inglés.

Ver el curso (en inglés)